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mischiquitines

   

Fecha:  Abril 18 de 2007rna

 Para realizar esta reflexión se harán los siguientes puntos: 1.    Saludo2 .   Introducción sobre el valor del servicio3 .  Texto Bíblico  (Mateo 25-40) y (Lucas 12, 37-38)4. Lectura con friso de la fábula de Esopo “El cojo y el ciego” 5.  Pildoritas de Gabriel García Márquez6.   Invitación a la exposición del rincón del homenaje a GABO7.  Despedida  Y es que Jesús cuando llama a servir dice: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes por mí mismo lo hicieron” (Mateo 25-40). No llama al activismo del hacer, invita a reconocer el otro como hermano, con unas condiciones precisas, al que puedo servir con mis bienes, talentos y capacidades  para construir relaciones más humanas.  De esas personas serviciales se han reconocido con el galardón del premio Nobel de la Paz, por trabajar con, por y para la humanidad con posturas claras de servicio, ejemplo de ello están Mahatma Gandhi Teresa de Calcuta. También Jesús lo resalta en la parábola de los sirvientes (Lucas 12, 37-38) Felices los sirvientes a los cuales el patrón encuentre velando cuando llegue. Yo les diré que él mismo se pondrá el delantal, los hará sentarse a su mesa y los servirá uno por uno. Es la visión de un Dios servidor de sus sirvientes, donde se pone a la par, porque su Reino es de Amor y por eso  Él es quien sirve de alimento espiritual para los cristianos a través del Pan y el Vino.  -          PILDORITAS de GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ .    Nombre: Gabriel García Márquez.    Seudónimo: Gabo.    Escritor colombiano nacido en Aracataca  Magdalena.    Edad: 80 años.    Su primer cuento lo escribió hace 60 años.    Su libro más famoso se llama “Cien años de soledad” y lo escribió hace 40 años..    Y hace 25años se ganó el Premio Nobel de Literatura Dorita Duque Serna  Anexo fábula de Esopo  

Fábula de Esopo

    

EL COJO Y EL CIEGO

  Un cojo y un ciego llegaron a la orilla de un río que forzosamente debían vadear; pues, careciendo de puente, no les quedaba otro medio. Ante esta dificultad inesperada, el cojo dijo a su compañero: -          Aquí hay un vado bastante  bueno, más a decir verdad,  mis piernas no me permiten cruzarlo. Entonces el ciego apuntó:-          Yo lo pasaría si lo pudiese ver, pero como me falta la vista temo resbalar y ahogarme en él  ¡Qué hacer, Dios mío, qué hacer! Al momento el cojo, reaccionando, agregó: -          ¡Magnifica idea la mía!, Mira, tus piernas serán mis sostén y mi vista, nuestra guía. Ayudándonos mutuamente pasaremos sin dificultad a la otra orilla. En efecto, el cojo        se acomodó lo mejor que pudo sobre los hombros del ciego y así ambos alcanzaron felices y seguros la otra ribera, llegando a la ciudad antes del tiempo calculado.    

AYÚDAME,  QUE YO TE AYUDARÉ.

 SIRVIENDO A LOS DEMÁS, ME SIRVO A MÍ MISMO
      

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